miércoles, 5 de octubre de 2011

Predicción (sombría) del futuro político electoral de España a corto plazo (4 años)

Me atrevería a hacer una predicción: dado que la gente, en su gran mayoría, vota de manera visceral y no racional, en estas próximas elecciones, como todos esperamos (que no todos deseamos), ganará el PP. No, esa no es mi predicción, es la de casi todos. Esa es mi premisa.

La predicción es esta: esa victoria electoral en puertas le va a costar al PP perder las siguientes elecciones y seguramente varias más, si no hasta un consiguiente descalabro peor que el que está sufriendo ahora el PSOE. ¿Por qué? Porque no van a solucionar la crisis, como se han empeñado en hacer creer a un electorado decepcionado, crédulo y ansioso de una rápida solución a sus urgentes problemas económicos, porque no hay varita mágica y porque las medidas que más han perjudicado a todos se han tomado en su mayor parte con la anuencia y el apoyo del PP (aunque ahora, por aquello del voto visceral, se culpe de todo a Zapatero, que bien tiene su parte de responsabilidad). Y, por  tanto, la gente reaccionará arrepentida retirándoles el voto con la misma visceralidad con que ahora van a dárselo... seguramente aumentada, en ese entonces, por el resentimiento y la frustración de haber sido engañados.

Los políticos en su mayoría (en particular los del PP) no se dan cuenta de esto, porque ya conocemos su escasez de miras. A cuenta de alcanzar el poder y sus beneficios a toda costa, se están labrando ellos mismos su propio y merecido descalabro futuro. A costa, por desgracia, de una población crédula, víctima en su mayor parte del voto visceral de la mayoría de votantes, que es la que a fin de cuentas sufre las consecuencias de la megalomanía de los políticos, la descarada ambición de los banqueros y grupos financieros, y su propia falta de racionalidad a la hora de escoger y dar el voto.

sábado, 20 de agosto de 2011

Las visitas del Papa a España

Las visitas del Papa a España

En su actual visita a España, el Papa (está en el país mientras escribo) ha criticado el crecimiento de un laicismo que ha calificado de “un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como se vio en la década de los 30”, y ha dicho que, en consecuencia, “España necesita una nueva evangelización”.

Dos respuestas, creo, amerita esta crítica, dirigida a un sector importante –diría más: diría mayoritario, diría abrumadoramente mayoritario, como veremos con cifras– de la sociedad española, que ha elegido libremente, por la vía de la participación y la representación democráticas, el estado laico como expresión de una actitud independiente, tolerante y abierta a todos los credos e ideologías, en igualdad de condiciones y dentro del respeto mutuo del modo de vida de todos sus ciudadanos.

La primera e inmediata respuesta que suscita la admonición del Papa, tiene, a su vez, forma de pregunta: ¿Se trata de una crítica –una crítica más, deberíamos decir, de las muchas que recientemente ha hecho la Iglesia– a la política interna del país, a la voluntad democrática de sus ciudadanos? ¿Es una advertencia, proferida desde un poder religioso hoy venido a menos, un obvio aviso de un plan de acción a la militancia eclesiástica para recuperar esas almas perdidas? ¿O una amenaza velada?… Porque recordemos que en los años 30 la Iglesia española, sintiéndose desplazada por las reformas sociales y la creciente toma de conciencia ciudadana de los derechos políticos y civiles, promovió y respaldó el golpe de estado fascista que acabó con esos derechos y reivindicaciones, con la República, con la familia, la libertad y la vida de cientos de miles de personas, para instaurar seguidamente uno de los regímenes totalitarios más opresivos, vengativos y oscurantistas del siglo XX, el mismo que recibió el apoyo del Tercer Reich y la repulsa y el aislamiento, durante largo tiempo, del mundo civilizado.

La comparación del señor Ratzinger, autollamado Benedicto XVI, al evocar el momento actual, con la situación sociopolítica de España en los años 30, no puede menos que evocar también la feroz brutalidad del régimen contra el rumbo de libertades que la República estaba tomando en esos momentos… Atropello respaldado, no lo olvidemos, por la Iglesia, porque nunca faltó el crucifijo en los dormitorios y despachos de los funcionarios de la dictadura, quienes iban religiosamente a misa, ni los abundantes concordatos con la Santa Sede, el trato especial, el otorgamiento de prebendas y beneficios, y hasta la encomienda de la educación en manos de curas y monjas…, quienes poco antes habían visto amenazado su dominio de siglos sobre las conciencias de los ciudadanos y ahora lo recibían recuperado con creces. ¿Es esto lo que quiere que recordemos el teólogo Ratzinger con su referencia explícita a aquel momento histórico?

La segunda respuesta, inevitablemente vinculada con la primera es esta: Se puede, señor Ratzinger, por la fuerza y la represión de las conciencias, retrasar, pero no cambiar el curso de la historia. ¿De qué sirvió la represión militar y fascista impuesta en España, su larga duración (para no mencionar las cárceles, razzias, torturas y muertes), el nacionalcatolicismo del régimen, la educación religiosa, el predominio absoluto y aplastante, sin réplica, de las doctrinas de la Iglesia durante 40 años… si ahora la situación, como usted señala, vuelve a ser comparable a la de aquellos tiempos?… Pero no se engañe. El tiempo no pasa en vano. La interrupción del desarrollo histórico no comporta una vuelta, años más tarde, al punto de partida, sino, como muestra siempre la historia, a un estadio superior.

El predominio de la Iglesia pudo interrumpir el desarrollo de la ciencia antigua (el llamado Renacimiento Alejandrino) durante un milenio, y ocultar los sorprendentes avances del mundo helenístico para su época, como prueba la profusa documentación reencontrada y la reconstrucción arqueológica de las destrucciones masivas realizadas por los fanáticos religiosos de los primeros siglos del cristianismo. Pero cuando resurge la ciencia en los siglos XV y XVI no lo hace exactamente en el mismo punto y con la misma pauta de desarrollo. Muchas cosas han cambiado. Factores culturales y técnicos, aunque simples, que antes no existían, cambios de pensamiento que provocan un avance inesperado. La ciencia ha progresado más en los últimos siglos que en toda la historia anterior, y más aún en los años recientes que en toda la historia, incluida la inmediatamente anterior a esta.

Así, señor Ratzinger, la actual situación social y política española no tiene más que un aire de semejanza con la de los años 30, aunque su visión, anclada en el pasado, no le permita verlo… O quizás sí, y de ahí su insistencia en venir una y otra vez a España (tres visitas en cinco años, las dos últimas en solo 8 meses). ¿Teme que la Iglesia católica acabe de perder su antigua omnipresente influencia y su dominio absoluto sobre las conciencias de los españoles, más cercanos hoy que nunca a una laicidad democrática? Porque es exactamente lo que reflejan las estadísticas: no se engañen los creyentes por la apariencia, no son mayoría. Que se concentre gran cantidad de fieles (por cierto, muchos venidos de fuera) alrededor del Papa no significa que el país sea católico, como el hecho de que un gran número de enfermos coincida en los hospitales no significa que el país esté mal de salud, ni que la universidad rebose de estudiantes significa que toda la población se dedique al estudio. Las cifras del Instituto de la Juventud señalan que, en los últimos años, solo el 10% de los jóvenes de 15 a 29 años son católicos practicantes (frente a un 75% en el año 1975). Un estudio de la Fundación Santa María (que no es precisamente promotora del laicismo) indica que en nuestro país solo un 6% de los jóvenes considera la religión muy importante, y el 16% bastante importante. Más datos estadísticos aquí:
http://www.rtve.es/noticias/20110818/papa-visita-espana-donde-solo-10-jovenes-se-declara-catolico-practicante/455412.shtml

En efecto, la otrora omnipresente Iglesia católica va perdiendo adeptos a ritmo acelerado. Y España ha sido durante largo tiempo uno de sus mayores bastiones, quizás el último importante que le queda en el mundo occidental, dejando aparte Latinoamérica; de ahí la insistencia del papado en “una nueva evangelización”. Pero las circunstancias hoy son otras. España y el mundo han cambiado. Nuestro país ha salido de la represión política y mental de los años tenebrosos para incorporarse a la corriente de la autodeterminación, de los derechos políticos y sociales y de la libertad de conciencia. España en los últimos años ha decidido reconocer los derechos humanos, legales y sociales de la mujer, de los homosexuales, de todos los ciudadanos en un estado laico, de la libertad de conciencia, del divorcio, de los controles de natalidad, del derecho al aborto y a una muerte digna. A todo ello se ha opuesto la Iglesia con una beligerancia no vista en otros sitios, como si estuviera defendiendo –así lo cree, sin duda– su antiguo feudo. Ha usado el púlpito para hacer política, ha emitido manifiestos y condenas, ha hecho propaganda pública y privada, ha organizado marchas fuera de las iglesias y hasta ha llegado a amenazar de excomunión a los legisladores –sin conseguir sus objetivos. La mentalidad de la población española ha cambiado, por más que los grupos nacionalcatólicos que subsisten, añorantes del antiguo régimen, se empeñen en negarlo con todo el alboroto de que son capaces. En España, todavía hoy un 73% de la sociedad puede llamarse católica, por tradición, pero solo el 14% va a misa los domingos.

La crítica del Papa Ratzinger al laicismo de la población española es una muestra más de una actitud que solo puede interpretarse como una injerencia indebida en la política del país –recordemos que el Papa es jefe de Estado y, como tal, está obligado a respetar la libre determinación de cada nación. El Papa y sus prelados, en calidad de líderes religiosos, pueden dar órdenes y prohibiciones de lo que deben o no hacer, decir y pensar a sus feligreses, pero no tienen ningún derecho a intentar imponer su doctrina a nadie fuera de la Iglesia. Ha pasado la época en que la Iglesia, plena de un poder político que nunca fue legítimo, dictaba la conducta de todo el mundo, decidía sobre la vida y la muerte de creyentes y no creyentes (sobre todo, de estos últimos), y dictaminaba el contenido de las conciencias. Como han respondido el ministro de la Presidencia y el propio presidente, hoy España es un estado aconfesional, y las leyes las hace el Parlamento, no la Iglesia católica.

viernes, 19 de agosto de 2011

Más indignación



No hay palabras ya para expresar lo que está pasando en el país. Con motivo de la visita del Papa, que ha despertado controversia y protestas en la moderna España múltiple y laica, surge el viejo y rancio nacionalcatolicismo que ya debía haber sido superado, ahora encarnado en estos animales de la porra para golpear a indefensos ciudadanos por reclamar sus derechos, o solo por circular libremente haciendo su trabajo.

Lo menos que esto amerita es protesta, denuncia, destituciones, exigencia de medidas correctoras y divulgación de la inaceptable intolerancia tras el prepotente abuso de poder.

domingo, 29 de mayo de 2011

Indignación


Pocas palabras ante la brutalidad y la barbarie vividas el pasado viernes 27 de mayo durante 6 horas de carga policial contra manifestantes pacíficos en la Plaza Cataluña de Barcelona, que protestaban siguiendo el movimiento que se inció el 15 de este mes en la Plaza del Sol de Madrid contra la corrupción política, los abusos de la banca y los mercados, y lo escasa o nulamente representados que se sienten los ciudadanos por parte de los partidos políticos.

Nunca imaginé ver semejante muestra de salvajismo y abuso de poder en la España democrática y plural europea del siglo XXI. Una clara muestra de que los derechos ciudadanos son lo que menos les importa a los políticos de turno, y de que los individuos pertenecientes a los organismos represores carecen de toda ética y dejan de ser personas ante las nefastas "órdenes superiores", dignas de infames gobiernos totalitarios que parecían superados en la España postfranquista.

¿Conciencia ciudadana? La de los manifestantes y su movimiento, que ha crecido con inusitada rapidez desde su reciente inicio, y se ha visto reforzado aún más por la indigna y desmesurada respuesta del sistema. Siguen creciendo los grupos que piden "Democracia Real Ya" no solo en muchas ciudades de España, grandes y pequeñas, sino también en otros países de Europa donde esta iniciativa popular que reúne gente de todas las edades y procedencias ha tenido un creciente eco.

Tan solo dos horas después de la inusitada carga policial contra ciudadanos pacíficos en el libre ejercicio de sus derechos, en la que hubo más de 120 heridos, ya había más de 10.000 firmas pidiendo la dimisión del recién nombrado Consejero de Interior del Gobierno de Cataluña, denuncia a la que se han unido algunos organismos y partidos políticos. El Parlamento catalán ha pedido su comparecencia para explicar los hechos, y el Defensor del Pueblo ha abierto una investigación para determinar si se han vulnerado los derechos de las personas, y de momento ha señalado que los policías no iban debidamente identificados. Apenas un par de horas después del brutal desalojo, muchos más ciudadanos, apoyados de cerca y de lejos por numerosas voces, empezaron a reunirse nuevamente en la Plaza Cataluña, y su número ha seguido creciendo. Las razones, las mismas: discutir y presentar propuestas para depurar el sistema político y económico de los vicios con los que atenazan a la democracia, la libertad y el bienestar ciudadano, ahora con más fuerza, en respuesta siempre pacífica a la violencia del sistema.

Pero cualquiera que sea la repercusión que pueda tener o no el movimiento, el hecho es que se han vulnerado derechos básicos de libertad de reunión y manifestación por parte de un poder político abusivo y bestial que desconoce en la práctica el estado de derecho y el respeto a los ciudadanos que dice representar.

Un tupido velo de vergüenza e indignidad cae sobre el cuerpo policial de los Mossos d'Esquadra y de los todos los responsables políticos (no solo el funesto Consejero de Interior) de Cataluña y de España. Espero que se llenen de vergüenza tanto a nivel nacional como internacional. Y, por supuesto, que haya acciones legales.                  

jueves, 3 de febrero de 2011

Sigue la vergüenza

Algo se hace

Por denuncia de un grupo de sobrevivientes y familiares de víctimas españolas del régimen nazi, un juez de la Audiencia Nacional ha solicitado la extradición de cuatro criminales de guerra pertenecientes a las SS para ser juzgados en España. Estos sujetos deberán responder por sus crímenes contra la humanidad después de que el último de ellos fuera despojado de su nacionalidad norteamericana, en un proceso que ha durado varios años, por los tribunales de ese país, donde vivía desde 1952.

Los cuatro acusados de crímenes de guerra comparecerán ante las instituciones de justicia con 60 años de retraso. Pero todavía el Estado democrático español no ha denunciado la implicación de la dictadura franquista con el III Reich, ni se ha juzgado a ningún responsable del antiguo régimen fascista por los asesinatos en masa, los robos de niños y las atrocidades cometidas en su propio país.

La paradoja se repite: Los tribunales españoles siguen juzgando a perpetradores de genocidio y crímenes contra la humanidad pertenecientes a otros países –esta vez a instancias de una acusación particular, y dado que las víctimas fueron españolas– mientras los asesinados por el franquismo siguen abandonados en zanjas al borde del camino y en tumbas colectivas, y los hijos robados a las víctimas republicanas, que aún viven y fueron “reeducados” por familias adictas al régimen de terror, siguen en muchos casos sin saber quiénes son sus padres. La sombra del dictador todavía pesa sobre España.

http://www.publico.es/espana/356185/la-audiencia-nacional-pide-juzgar-a-un-oficial-de-las-ss
http://www.nodo50.org/csca/agenda09/misc/arti8.html
http://www.derechos.org/nizkor/espana/klm/


A pesar de todo…

Otra acusación particular, también en este caso de la familia de la víctima, ha logrado que siga adelante –hasta ahora– la investigación judicial sobre la muerte en 2003 del camarógrafo de la televisión española José Couso por los disparos de un tanque norteamericano contra el hotel donde se alojaba durante la guerra de Irak, a pesar de las dificultades y reveses procesales resultantes de las presiones encubiertas del gobierno norteamericano sobre el gobierno español, que lejos de haber despertado la indignación y la denuncia de las instituciones españolas parecen haber tenido efecto, según revelaron documentos dados a conocer recientemente por WikiLeaks.

A quienes ingenuamente creen en alegorías es preciso recordarles que la Justicia no es ciega, pero a menudo es sorda… y muchas veces manca, cuando no absolutamente inválida. No es infrecuente que el brazo largo de la ley alcance sólo hasta donde le permite el poder político y económico.

El juez que investiga la causa, y que acusa a los soldados norteamericanos autores de los disparos, de asesinato y delito contra la comunidad internacional, se ha trasladado a la capital de Irak para una inspección ocular del lugar del hecho. Veremos si en esta ocasión la Justicia española logra salir indemne de las manipulaciones de la nación más poderosa del mundo, que no reconoce tribunales internacionales, no colabora con la justicia si no beneficia a sus propios intereses, y mete el dedo impune y descaradamente en otros países para vergüenza de sus instituciones.

http://www.europapress.es/nacional/noticia-juez-pedraz-ya-bagdad-hacer-prueba-ocular-punto-disparo-tanque-20110127171646.html

Un recuento del caso se encuentra en Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Couso_Permuy


¿Hasta cuándo?

Hay varias denuncias abiertas por grupos y asociaciones civiles contra el robo y el tráfico de niños en España que se inició como una práctica legal en la dictadura, arropada bajo la figura de la adopción y la acogida, pero que tenía por objeto la reinserción en el régimen totalitario de los hijos de republicanos y su reeducación dentro de los “valores” del nacionalcatolicismo más retrógrado e intolerante que implantó el gobierno golpista al finalizar la guerra.

Hubo una cantidad indeterminada de niños cuyo número probablemente nunca se conozca, pero que algunas denuncias sitúan en la escandalosa cifra de 300,000, hijos de republicanos asesinados por el régimen franquista, a los que se suman los que después fueron arrebatados a sus madres, la mayoría recién viudas, muchas a su vez asesinadas por haber sido combatientes ellas mismas o esposas de combatientes, o provenientes de familias comunistas, anarquistas o republicanas, o simplemente simpatizantes de ideologías “dudosas”. Esos niños secuestrados les fueron dados a familias adictas a la dictadura con la complicidad de médicos, enfermeras, monjas y sacerdotes, fueron despojados de su identidad, se les cambiaron los apellidos y se les dio nueva documentación, dentro de un plan sistemático de eliminación de toda traza de oposición política o ideológica al régimen fascista.

Esa abominable práctica, sustentada en espurias ideologías discriminativas inspiradas en la pseudociencia nazi y que nutrieron al fascismo franquista, se prolongó durante toda la dictadura y acabó por convertirse en un lucrativo negocio, ya que las “adopciones” no eran gratis, creándose una auténtica mafia que ha proseguido sus actividades hasta el presente, ya meramente –se presume– por motivos económicos.

Es de esperar que las denuncias presentadas logren erradicar el execrable delito heredado de la práctica franquista, pero aunque en algunos casos se puedan restituir de algún modo las raíces de quienes perdieron no sólo a sus padres y sus familiares sino incluso su nombre y su origen, no es de esperar que se logre una condena del antiguo régimen y menos que se penalice a los culpables de esa época que todavía estén vivos, dado el innoble apego de los tribunales españoles –salvo honrosas excepciones, que han sido condenadas por jueces superiores– a la vieja ley de amnistía de 1977, contraria a todas las leyes y convenios internacionales firmados por España y proclamados fuera del país. Nunca será posible reparar el daño moral ni psicológico de las familias destrozadas, pero quizás algún día un Estado español valiente y renovado condene definitivamente el daño realizado por el antiguo régimen fascista y por unos sujetos de mente retorcida que se creyeron con derecho de manipular la vida y la dignidad de las personas mediante una de las formas más repugnantes y despreciables de crimen de lesa humanidad.

http://www.adn.es/politica/20110127/NWS-0464-Franquismo-Ninos-robados.html
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110128_espana_ninos_robados_lr.shtml
http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/ninos-robados-durante-franquismo-piden-justicia/csrcsrpor/20110127csrcsrsoc_2/Tes
http://www.rtve.es/noticias/20081119/robo-ninos-del-franquismo-fue-peor-que-argentina-segun-garzon/196073.shtml

Para conocer más a fondo:

http://www.foroporlamemoria.info/documentos/lafogata_ninosperdidosfranquismo.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Ni%C3%B1os_robados_por_el_franquismo
http://www.elpais.com/articulo/opinion/ninos/perdidos/franquismo/elpepiopi/20081224elpepiopi_10/Tes
http://www.elmundo.es/cronica/2002/357/1029750367.html
http://www.terra.es/personal/fcyborg/ideologia/franquismo/ninosperdidos.htm

Quizás la información más completa esté en el excelente blog del profesor Miguel Ángel Rodríguez Arias, “En el país de los niños perdidos”:

http://segurquetomba.wordpress.com/