lunes, 18 de marzo de 2013

Se acabaron los desahucios... (¿?)

Ha tenido que intervenir el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para decirle a España que los desahucios son contrarios a la normativa europea, a la justicia, a los derechos de las personas y al más mínimo sentido de humanidad.

Vergüenza para los bancos y las entidades financieras españolas que aplicaban cláusulas abusivas (esta misma denominación usa la sentencia del Tribunal).
Vergüenza para los jueces que no se rebelaron en sentido de justicia contra esos abusos (algunos sí lo hicieron, honrosamente, aferrándose a cualquier posibilidad que les dejaba la ley, o acudiendo a ese mismo Tribunal. Honor para ellos).
Vergüenza para la policía, los bomberos y los cuerpos del Estado que colaboraron y contribuyeron a los desahucios (pudieron haberse negado, como algunos honrosamente lo hicieron –Honor para ellos también–. Tenían un recurso legal disponible: la objeción de conciencia).
Vergüenza para los periodistas y medios de difusión que respaldaron (y respaldan, todavía tienen la desfachatez) esos procedimientos.
Vergüenza para todos los gobiernos españoles de la democracia que no se atrevieron a derogar una ley de hace un siglo y prefirieron seguir actuando como lacayos de los bancos y los poderosos a quienes beneficiaba la injusta ley.
Vergüenza para los políticos que no propusieron la eliminación de esa injusticia (algunos sí lo hicieron sin ser escuchados: honor para ellos). 
Vergüenza para la poderosa Iglesia católica española, que sí sabe protestar, salir a la calle y hasta amenazar con excomunión a quienes se oponen a sus dogmas pero que se ha olvidado de su principal mandamiento (nadie ha visto manifestaciones de la Iglesia en contra de los desahucios).
Vergüenza para Rajoy que apenas un día antes respondía negativamente en el Congreso a la eliminación de esa ley, demostrando que es un títere al servicio de los bancos. (Véase Las mentiras de la banca y la hipocresía del gobierno).
Vergüenza para Gallardón, cuyo sometimiento a los poderes económicos demuestra que no tiene el más mínimo sentido de la justicia –por eso ha tenido que recordárselo el Tribunal europeo. (Véase La justicia, los bancos y la ley de desahucios).

... Pero no seamos ingenuos. Los bancos, las entidades financieras, los políticos corruptos a su servicio, seguirán confabulando para encontrar resquicios legales por los que seguir aplicando cláusulas abusivas.