viernes, 16 de noviembre de 2012

Las mentiras de la banca y la hipocresía del gobierno

La Asociación Española de Banca ha anunciado que paralizará los desahucios durante dos años "en los casos de extrema necesidad", y ha afirmado que lo hace por "razones humanitarias y en el marco de su política de responsabilidad social". Si la banca tuviera sentido de responsabilidad social no habría tardado al menos 3 años en parar esa atrocidad, al ritmo creciente hasta las últimas fechas de más de 500 desahucios diarios. El promedio desde 2008 ha sido de unos 130 desahucios por día, dejando en la calle hasta ahora a más de 203.000 familias, sin que a los bancos les haya preocupado su situación: ya fuera con personas en paro o enfermas, discapacitados, menores, ancianos..., y ello sin ningún plan de recuperación, oferta sustitutiva ni aceptación de la vivienda en pago. Por el contrario, se han cebado con quienes no pueden pagar despojándolos de un techo y encima exigiéndoles seguir pagando la casa que ya no tienen y con la que el banco podrá negociar ahora, apoyándose en una absurda ley de hace más de un siglo que jamás debió existir.

Ha tenido que constituirse la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que entre las escuálidas defensas legales disponibles, movilizaciones, resistencia pasiva, llantos y empujones ha logrado mal que bien detener –en muchos casos sólo temporalmente– algunos desahucios desde noviembre de 2010; ha tenido que producirse la decisión de algunos jueces de impedir otros desahucios, sirviéndose de precarios recursos legales para esquivar la nefasta ley; han hecho falta denuncias y manifestaciones, la repulsa general de la opinión pública, el rechazo unánime a la banca por parte de asociaciones de defensa de los derechos ciudadanos, el informe (desoído por las autoridades políticas) de grupos de jueces, la acusación directa a gritos y en pintadas en los escaparates de las oficinas bancarias, la objeción de conciencia de algunos miembros de la policía, así como la negativa de empresas de cerrajería, a actuar en los desahucios, la llamada de atención del Tribunal de Justicia Europeo y hasta el suicidio, sí, de algunos afectados para que la Asociación Española de Banca se acordara finalmente de su función humanitaria. Y aun así, lo hace con la reserva de que detendrá sus actuaciones "en casos de extrema necesidad". La cual, supuestamente, determinarán los propios bancos. ¿Cómo podría ser de otro modo, a la luz de las declaraciones recientes del ministro de justicia? (Véase post del 31 de octubre: La justicia, los bancos y la ley de desahucios.)

En cuanto al gobierno, esas mismas presiones lo han llevado, ¡por fin!, a hacer algo... Pero ¿qué? Un decreto que contempla una moratoria de dos años (lo que ya había anunciado la banca –está claro quién toca la flauta) pero sólo en los casos más vulnerables, tales como "unidad familiar monoparental con dos hijos a cargo", "unidad familiar con un menor de 3 años", o que tenga "algún miembro con discapacidad del 33%"... Es claro que una familia monoparental con un solo hijo, o con ambos padres y un hijo de 4 años, o con un miembro discapacitado en un 30%, serán, como hasta ahora, echados a la calle... Y así con los demás casos. 

Es verdad que algo es mejor que nada, pero ¿es éste el estado de bienestar de una democracia europea del siglo XXI? ¿Es siquiera un estado mínimamente humanitario? El partido de gobierno se ha apresurado a recalcar que éste es el primer gobierno que hace algo al respecto. De lo que es una absoluta vergüenza para todos los gobernantes desde la implantación de esa funesta ley hipotecaria, el partido de turno trata de obtener rédito político, sólo porque ha puesto un límite arbitrario a partir del cual la banca podrá continuar con sus desmanes –eso sí: desde ahora con la cara lavada por el humanitario decreto. Lo que el gobierno no comenta (porque sin duda no quiere que llame la atención demasiado) es que esas pobres medidas no son retroactivas, no plantean la dación en pago de la vivienda y ni aun la paralización de los intereses de mora mientras los afectados no puedan seguir pagando por la casa que ya no tienen, y que tampoco contemplan ninguna modificación de la ley hipotecaria. 

Ante la injusta y, para muchos, insoportable situación, el gobierno hace poco recomendó –solo eso– a los bancos aplicar "buenas prácticas bancarias" –ya se ve con qué resultados. ¿Qué hace falta para que el gobierno se atreva a aplicar "buenas prácticas de gobierno"?


(Viñeta de Pero&Grullo. Tomada de: Miniyo)

viernes, 9 de noviembre de 2012

Se buscan políticos honestos

Para ser ministro de cualquier cosa, o presidente de un país, sólo hay que meterse en la política. Es la única profesión donde la formación no es imprescindible, donde el curriculum no tiene importancia, donde haber estado preso es un mérito, donde puedes enriquecerte de la manera más sencilla, donde puedes alimentar tu desmesurado ego imponiendo tu voluntad a los demás, donde puedes mentir con el mayor descaro, donde siempre puedes echarle las culpas a otro impunemente, donde puedes hacer cualquier desastre y despedirte con una pensión de lujo... ¡incluso con honores! ...¿Cómo no va a estar la clase política llena de sinvergüenzas?

lunes, 5 de noviembre de 2012

Las soluciones de la alcaldesa de Madrid

El jueves pasado se produjo en Madrid una lamentable tragedia cuando en un espectáculo musical, en medio de la función, una multitud se agolpó en una de las puertas del recinto tratando de salir en tropel por causas aún no aclaradas. Cuatro jóvenes perdieron la vida aplastadas por la aglomeración, y una quinta está en estado grave. Sin duda no hay palabras –nunca las hay– que logren expresar el dolor y el absurdo de estas pérdidas.

Por desgracia, nada se puede hacer para evitar la tragedia una vez acontecida. Pero lo mínimo que nos obliga a hacer nuestra conciencia es impedir que nada parecido vuelva a producirse. A las autoridades, por razones obvias, corresponde tomar las medidas adecuadas: además de determinar las responsabilidades del caso, más importante aún es reducir al mínimo, si fuera imposible suprimir del todo, los riesgos futuros. No es la primera vez que sucede una desgracia semejante (ni aquí ni en otras partes del mundo), y algo debemos aprender de ello. Los locales capaces de alojar multitudes deben contar, además de los requisitos de seguridad actualmente exigidos (que seguramente deberían ser revisados y actualizados), con vías de acceso amplias, en número suficiente, bien distribuidas y fáciles de acceder y abrir, que permitan la evacuación rápida y segura en caso necesario, y disponer de personal especializado y alerta por si hubiera que usarlas.

Compleja tarea la de revisar y poner a punto medidas de seguridad: hay que considerar todas las posibilidades, examinar todas las alternativas, así como todas sus causas y posibles consecuencias. Actualmente contamos con especialistas en todas las áreas de seguridad, contingencias e investigación operacional, por lo que uno se pregunta si no es también tarea de las autoridades estar actualizados en lo que respecta a la seguridad ciudadana, y no sólo en casos de evacuación.

En cambio, la alcaldesa de Madrid pone de manifiesto la incompetencia típica de los cargos públicos, y en particular la suya, cuando lo primero que ha dicho es que mientras ella ocupe el cargo –ojalá no fuera por mucho tiempo más– no volverá a ceder un espacio municipal para eventos semejantes. La alcaldesa que no sabe sumar peras con manzanas porque desconoce la existencia de conceptos más amplios (como el de fruta, por ejemplo, con el que esa imposible adición le permitiría poner en la misma cesta objetos para ella tan dispares), revela una vez más la cortedad de sus miras: si no se reúnen multitudes, no pueden producirse situaciones que involucren multitudes. Voilá! Mágica solución a los problemas... ¿Para qué enfrascarse en complejas investigaciones operacionales? ¿Un espectáculo es susceptible de presentar peligros? Suprimamos los espectáculos. ¿Hay mucha basura en Madrid? Pues no la recogeremos todos los días (en su extraña lógica, esto puede tener el efecto de que parezca que hay menos, puesto que se recoge menos). ¿La alcaldía de Madrid está cargada de deudas? Sigamos derrochando, así parece que nadamos en la abundancia. Mientras, ¿no hay dinero para pagar a los funcionarios? Reclutemos voluntarios para los servicios públicos (no importa lo que diga la ley sobre esto). ¿Nuestra capital es una de las ciudades más contaminadas del país? ¡Qué va! En palabras de la alcaldesa, Madrid es "la tercera ciudad con mejor calidad del aire"... (será dentro del grupo de las más contaminadas). En todo caso, según ella, esa contaminación no es nociva para la salud. ¿La ciudad está sucia? Es culpa de los mendigos (cuya existencia y proliferación no son un problema de la alcaldía). ¿Hay violencia de género? Es porque las mujeres no siguen el sumiso ejemplo de la Cenicienta. –Así mismo lo dijo, en 2003, siendo la primera dama. Y antes había afirmado que el único culpable del desastre ecológico del Prestige había sido... el barco.

¿Cuál será el siguiente en su habitual ola de disparates?... ¿Teme usted que puedan robarle a altas horas de la noche? No salga a altas horas de la noche. ¿El transporte es insuficiente en ciertas zonas de la ciudad? Que no vaya la gente por allí. ¿Hay accidentes de tráfico los fines de semana? Eliminemos los fines de semana. ¿Protesta la gente en las calles? Suprimamos las protestas (el gobierno está pensando hacerlo).

La respuesta de la alcaldesa –que, recordémoslo, nunca ha sido electa– ante el lamentable hecho de días pasados me recuerda la actitud represiva de la educación en la época de la dictadura: en una ocasión en que se produjo un tumulto en el salón de actos de mi escuela, se prohibió el uso del salón de actos. No era raro el castigo general cada vez que los "educadores" no lograban precisar al díscolo causante de alguna travesura (un grito en los pasillos, el murmullo de una conversación en voz baja durante una clase, algún papel anónimo con palabras "impropias"...) Eliminar el origen de lo que podía causar problemas era la solución preferida, y la otra el castigo general, recursos que no se excluyen mutuamente y el régimen aplicó en forma abundante. Los herederos ideológicos de esa educación nacionalcatólica que siguen siendo víctimas inconscientes de la represión mental que sufrieron en la infancia, simplemente intentan seguir el modelo asimilado y nunca cuestionado. No se han enterado de que los tiempos cambian (si no para ellos para la sociedad que ha sabido evolucionar) y de que la dictadura fue una época pasada... Aunque están haciendo todo lo posible por recuperarla velozmente.